domingo, 28 de agosto de 2011

El final del verano. Parte 1.

No quedan días de verano para pedirte perdón, para borrar del pasado el daño que te hice yo. Sin besos de despedida y sin palabras bonitas, porque te miro a los ojos y no me sale la voz. Si pienso en ti siento que esta vida no es justa. Si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya... 
No quedan días de verano, el viento se los llevó; un cielo de nubes negras cubría el último adiós. Y fue sentir de repente tu ausencia como un eclipse de sol. ¿Por qué no vas a mi vera...? 

Desde esos días de verano vivo en el reino de la soledad. Y nunca vas a saber cómo me siento; nadie va a adivinar cómo te recuerdo. Si pienso en ti siento que esta vida no es justa. Si pienso en ti y esa mirada tuya... No quedan días de verano.




Ya no hay marcha atrás. Desconozco las consecuencias, lo único que sé es que no hay forma de cambiar lo ocurrido y esto puede traer demasiados problemas.
Yo solito me he buscado esta situación, y ahora he de pagar por lo que he hecho. He de actuar con madurez, pero no sé si podré permitírmelo, no sé si podré seguir haciéndole daño.
Necesito respuestas... Todo se desmorona a mi alrededor y me siento vacío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario