domingo, 28 de agosto de 2011

El final del verano. Parte 1.

No quedan días de verano para pedirte perdón, para borrar del pasado el daño que te hice yo. Sin besos de despedida y sin palabras bonitas, porque te miro a los ojos y no me sale la voz. Si pienso en ti siento que esta vida no es justa. Si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya... 
No quedan días de verano, el viento se los llevó; un cielo de nubes negras cubría el último adiós. Y fue sentir de repente tu ausencia como un eclipse de sol. ¿Por qué no vas a mi vera...? 

Desde esos días de verano vivo en el reino de la soledad. Y nunca vas a saber cómo me siento; nadie va a adivinar cómo te recuerdo. Si pienso en ti siento que esta vida no es justa. Si pienso en ti y esa mirada tuya... No quedan días de verano.




Ya no hay marcha atrás. Desconozco las consecuencias, lo único que sé es que no hay forma de cambiar lo ocurrido y esto puede traer demasiados problemas.
Yo solito me he buscado esta situación, y ahora he de pagar por lo que he hecho. He de actuar con madurez, pero no sé si podré permitírmelo, no sé si podré seguir haciéndole daño.
Necesito respuestas... Todo se desmorona a mi alrededor y me siento vacío.

sábado, 27 de agosto de 2011

#5

Amor... odio... la línea es muy delgada.

Katherine Pierce, Crónicas vampíricas. Segunda temporada, capítulo cuatro.

viernes, 19 de agosto de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

jueves, 28 de julio de 2011

Hasta luego

Llegó el momento. Uno que para la mayoría llegó hace poco más de un año y que para mí llega hoy. El momento de despedirse de Ugly Betty, una de las mejores series que he podido encontrar.
Sin intención alguna de venderla, diré que no son pocos los buenos ratos que me ha hecho pasar, o a veces incluso malos, que me han mantenido pegado a la pantalla. Betty me ha hecho reír, llorar, emocionarme y descubrir a la persona más cariñosa, altruista y dulce que pueda haber en este mundo. Pero, desde luego, lo que más admiro y me ha inspirado de ella ha sido la fuerza y el coraje que ha demostrado a la hora de afrontar los numerosos problemas que se le han presentado. También me ha enseñado que, con persistencia y dedicación, pueden obtenerse buenos resultados.
Con cada capítulo he ido cerciorándome de que, al fin y al cabo, tengo una pequeña Betty en mi interior.

Y siempre la tendré, aquí: en mi corazón. Hasta siempre.

#1

Necesito fuerzas para continuar...