Susan tuvo la sensación de que la observaban según salía de su casa, y así era. Los fantasmas de las personas que habían formado parte de Wisteria Lane la contemplaban a su paso. La observaban como observaban a todos, siempre con la esperanza de que los vivos pudieran aprender a dejar a un lado su ira y sus penas, su amargura y sus resentimientos. Esos fantasmas observan, queriendo que las personas recuerden que hasta la vida más desesperada es una auténtica maravilla.
Mary Alice Young, Mujeres desesperadas. Octava temporada, capítulo veintitrés.